María José es una mujer inquieta, nacida en Santiago, actualmente vive en la costa de Valdivia y se vino a Valparaíso a estudiar Biología Marina, pero su gusto por la ilustración y la literatura la hizo retomar su pasión y dedicarse a la ilustración editorial. El año pasado publicó su primer libro: Anoka, la niña del mar junto a la Claraboya Ediciones y este mes pudo visitar por primera vez la Feria Internacional del Libro de Bologna en Italia.
En Anoka, la autora nos lleva al territorio y pueblo originario más austral del continente americano: los yaganes. Este libro de ficción histórica nos evoca un cuaderno de viaje, con ilustraciones hechas en acuarela y tinta. En sus páginas recorremos la historia de una niña yagán en una etapa previa a la llegada de los europeos a este territorio.

En esta entrevista conocemos un poco de su historia y reflexiones sobre el escenario de la Literatura Infantil y Juvenil en nuestro país.
¿Cómo te acercaste al mundo de la ilustración?
Dí muchas vueltas. Primero estudié biología marina en la Universidad de Valparaíso, ahí nos hacían dibujar las cosas que observamos en el laboratorio, sobre todo en zoología: peces, crustáceos, todos los animales que fuimos viendo. Siempre me gustó dibujar, desde antes de estudiar biología marina.
En esa época también fui becaria de la Fundación Neruda, entonces ahí me metí un poco en la parte de la literatura, desde adolescente escribía poesía, y participé de ese taller literario, siempre seguí escribiendo. Después de estudiar biología marina estudié pedagogía en biología, y empecé a trabajar más con niños y niñas. Empecé a tomar los cursos de extensión de la Universidad Católica en Santiago, los de dibujo, que sé yo, hasta que llegué al curso de introducción a la ilustración que hace Leonor Pérez. Entonces, me formé paralelamente como ilustradora naturalista y científica, y después también editorial.

Como a la mayoría de los que ilustramos y escribimos, siempre me han gustado los libros y leer. Me gusta escribir historias sobre lo que a mí me gusta leer.
Anoka, la niña del mar, ¿es tu primer libro?
Así es. El 2021 cuando termine el taller de cuento ilustrado postulé a la beca de creación del fondo del libro, no me lo adjudiqué y dije, bueno, hay que seguir trabajando. Lo dejé reposar un rato y al año siguiente tomé una mentoría con la ilustradora Alejandra Acosta.
Ella me ayudó a dejar el proyecto hasta cierto punto que yo pudiera mostrárselo a una editorial, entonces preparé unas 8 ilustraciones finales, y con eso me atreví a mostrárselos a la editorial recién el 2023. Mandé varios correos, y me respondió Valeria Mari de Claraboya.
¿Cómo te inspiraste para hacer Anoka?
Anoka nació en un taller de cuento ilustrado de la ilustradora María José Arce en el 2021.Siempre había tenido esa nebulosa de los pueblos originarios de más al sur de Chile, porque nunca los estudié en el colegio, nunca me los pasaron. Si estudiamos pueblos originarios eran los incas, los aztecas, pero no chilenos, entonces dije, pucha, ¿por qué nunca leí algo de esto cuando yo era pequeña? Y empecé a buscar referentes.

Entonces creé este cuento ilustrado de ficción histórica, basada en las crónicas de Martín Gusinde, una historia de una niña que es ficción, que es Anoka, que va contando la vida de ella desde que nace hasta que tiene que ser adolescente. Pasar las pruebas de los adolescentes, las ceremonias de iniciación que tienen los yaganes, y todo lo que voy narrando en el cuento, es verdad, pero en un personaje de ficción. Por ejemplo, cuando nacían los niños, las mujeres eran acompañadas por una pariente cercana, los nacimientos eran cerca del agua, los bebés, a pocos minutos de haber nacido, eran sumergidos en el agua, etcétera.
¿Qué libros te inspiraron cuando eras niña?
Me gustaba que me leyeran cuentos en la cama y tenía una colección de los cuentos clásicos. Me acuerdo mucho de las zapatillas rojas, el príncipe valiente. A los 10, 11 años, yo viví fuera de Chile, en Ecuador, y estudié en un colegio bilingüe que me abrió un mundo porque en ese colegio había una biblioteca que tenía libros en castellano y en inglés. Conocí a Pippi Longstocking, y otros personajes femeninos diferentes a la princesa que tenía que ser salvada, también leía mucho a Mark Twain y Charles Dickens.
¿Qué elementos consideras tú que debe tener un buen libro de literatura infantil y juvenil?
A mí lo que me gusta son los libros que no recurren a estereotipos, historias que sean fuera de lo común, con protagonistas mujeres. También que sean capaces de llegar a ese mundo imaginario del niño, o sea, que realmente sean capaces de ver cómo ve un niño, cómo interpreta el mundo, tener esa capacidad de expresar la imaginación infantil.
Los libros que no me gustan son los libros que tratan de enseñar algo, los libros de emociones, o que tienen una moraleja detrás, me gustan los libros con un peso literario detrás, una manera de narrar sin decir todo. Por ejemplo, los libros de María José Ferrada me encantan, los de poesía o los de narrativa, son libros maravillosos donde también deja un espacio para que el niño imagine, no está todo digerido, y que también no subestime al niño en el sentido en el uso del lenguaje o de las metáforas.
Vienes regresando de Bolonia, la feria de literatura infantil más imporante del mundo, ¿cómo ves, a la luz de esta perspectiva más global, la LIJ de Chile?
Fue una gran oportunidad, es el tercer fondo que adjudico, y fue muy bueno poder ir. Yo postulé siendo esta mi primera obra y la única publicada, entonces igual es una invitación también a otras personas a que se atrevan a postular, sobre todo desde regiones.
Una de las cosas que primero te das cuenta es de lo pequeño de la industria editorial en Chile, comparado con todo el universo de editoriales que hay en esta feria. Mi apreciación con respecto al nivel de ilustradores y de libros que se hacen en Chile es que tienen un muy buen nivel. El mercado es súper vasto y la competencia es difícil, en el sentido de que hay mucha oferta a nivel mundial, pero yo creo que los paisajes, los pueblos originarios, las temáticas que podemos abordar, o la inspiración que podemos tener localmente aquí, puede ser como un plus, porque es muy distinto a lo que puede existir en otros países.
Es difícil que tu libro destaque dentro de ese universo, entonces te ayuda a contextualizar dónde está tu lugar y cuál es el lugar que tú quieres habitar en el mundo de la literatura infantil y juvenil, y buscar ese espacio. La Feria también es un gran seminario en donde hay ilustradores de gran trayectoria que dan charlas, talleres y todo va pasando paralelamente.
¿Hubo alguien en particular que te haya gustado escuchar?
A la Isol y a la Henna Baek. Su humildad, su forma de trabajar, como después al final se quedó haciendo firmas y haciendo timbres con sus firmas, muy humilde, eso es súper bonito. También me encantó ver presentaciones de los procesos, los originales expuestos, porque uno ve los trazos, ve cómo trabajan, y también conocer a otros ilustradores que vienen de otras partes en las ferias.
Me quedé en un hostal y eso me permitió conocer ilustradoras más jóvenes que vienen de distintas partes del mundo a la feria, se siente ese ímpetu que traen diversas personas ilustradoras de diferentes generaciones, como gente muy reconocida como Henna Baek, hasta jóvenes que vienen saliendo de su carrera de pregrado de ilustración, no sé, en una universidad en Barcelona, y van con toda la expectativa de mostrar su portafolio, entonces eso igual es bonito de la feria.
¿Tienes algún proyecto nuevo en mente?
Antes del proyecto nuevo, te iba a contar que en la feria se vendieron los derechos del libro Anoka a Brasil. Es una súper buena noticia para Anoka, para mí y para la editorial, porque Brasil es un mercado importante en Latinoamérica.
Y en nuevos proyectos que estoy trabajando, estoy empezando a investigar un nuevo proyecto de otro pueblo originario, estoy empezando la investigación recién, recopilando información y ver por dónde va la historia, y ahí estoy trabajando. Y también quiero trabajar un poemario, pero más para adultos, para ver si lo puedo postular a un fondo de apoyo a ediciones.
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