Eric Carle, el compañero de los niños

10 junio, 2021

Hace poco, el pasado 23 de mayo de este 2021, murió Eric Carle. Tenía 91 años y era uno de los escritores más populares de la literatura infantil contemporánea. Aunque empezó a crear libros para niños cuando ya tenía 40 años, publicó muchos, más de 70. Uno de los más famosos es La oruga muy hambrienta (1969). Fue su segundo libro, y a los niños y niñas les gusta tanto que siempre lo piden en las bibliotecas Libroalegre. Y en muchas otras, como la Biblioteca Pública de Nueva York, donde este título está en la décima posición de los libros más prestados en sus 125 años de historia.

El ciclo de vida de la pequeña oruga verde y roja que sale de su huevo y se transforma en una mariposa multicolor, ha fascinado a niños y niñas de diferentes generaciones en todo el mundo. Eric Carle, que inicialmente se sorprendió por la popularidad instantánea del libro, destacó el mensaje esperanzador que transmite tanto a niños como a adultos: un ser diminuto como una oruga es capaz de transformarse en una mariposa hermosa que despliega sus alas para volar por el mundo. En una entrevista reflexionó sobre la necesidad de los niños de tener esperanza, y seguramente por eso se encantan con este ser insignificante y su esplendorosa transformación.

Los temas de las historias de Eric Carle se basan, generalmente, en su amplio conocimiento y amor por la naturaleza, un interés que suelen compartir la mayoría de los niños pequeños. Aparte de la oruga hambrienta, hay una variedad de bichos que pulula por sus libros, entre ellos una araña tejedora, una chinita malhumorada y una luciérnaga solitaria. Estos cuentos se inspiraron en los tiempos felices que vivió con su padre, Erich Carle, quien le transmitió el amor y el respeto por la naturaleza y los seres más pequeños: “Cuando era niño, mi padre me
llevaba a dar largos paseos por campos y bosques. Levantaba una piedra o sacaba un pedazo de la corteza de los árboles para mostrarme la multitud de insectos que vivía debajo. Me explicaba sobre la vida de cada ser pequeño y luego lo devolvía a su hogar”.

AMISTAD Y GUERRA

Eric Carle dijo que de los más que 70 libros publicados durante su carrera como autor e ilustrador, sus favoritos eran ¿Quieres ser mi amigo? y Amigos porque tratan de la amistad, un tema muy importante para los niños y las niñas. Amigos fue publicado en 2013 y es la historia de dos niños inseparables que siempre juegan juntos hasta que la niña se tiene que mudar. En el epílogo del libro, Carle revela a sus lectores que el niño que se fue a vivir lejos, y nunca más volvió a ver a su amiga, era él mismo. Durante toda su vida se preguntó qué habría sido de ella. Un año después de la publicación de Amigos, Carle pudo restablecer el contacto con Florence Trovato, la amiga del cuento que, al igual que él, ya tenía 85 años.

En 1935, Eric tenía 6 años y tuvo que irse de Siracusa (Nueva York), donde había nacido. Se trasladó con su familia a vivir a Alemania, el país de sus padres. Justo le pillaron los años de la Segunda Guerra Mundial y de esa etapa de su niñez guardaba recuerdos sombríos: “Durante la guerra no había colores. La gente no llevaba ropa de colores. Todo era gris y café”. Eric decía que su amor por los colores se originó durante esos tiempos desafiantes y que le sirvieron para aliviar los dolores de las experiencias de la guerra que dejaron a su padre, física y psicológicamente, devastado.

 

Tras dejar atrás los horrores y la violencia de la guerra, Carle se graduó en 1952 en la Academia Estatal de Bellas Artes de Stuttgart. Fue un tiempo feliz y de formación que influyó en su desarrollo como artista e ilustrador. Finalmente pudo cumplir su sueño de volver a su tierra natal, Estados Unidos, y empezó a trabajar como diseñador gráfico en el departamento de publicidad del New York Times, y como director de arte para una empresa de publicidad. Hubo que esperar hasta finales de los años 60 para que empezara su exitosa carrera como autor e ilustrador de literatura infantil. El escritor Bill Martin Jr., interesado en el trabajo de Carle, le propuso ilustrar una historia que había escrito.Y así nació, en 1967, el libro-álbum Oso Pardo, Oso Pardo, ¿qué ves ahí? Y ya no paró más, Carle empezó a escribir e ilustrar un libro tras otro.

COMPRENSIÓN Y PROTECCIÓN

Eric Carle entendía muy bien a los niños y sus sentimientos. Valoraba especialmente la creatividad y curiosidad infantil para aprender sobre el mundo y eso era lo que, justamente, les ofrecía en sus historias. Seguramente el atractivo de sus libros esté, precisamente, en esta comprensión intuitiva y respeto por los niños y niñas, quienes perciben en él, instintivamente, a alguien que comparte sus pensamientos y emociones más preciados.

Es frecuente que en sus libros aparezcan repeticiones de palabras o frases. Utilizaba esta técnica para tratar de aliviar el miedo a lo desconocido y la inseguridad que este puede provocar. Quería transmitir un mensaje positivo: “Con muchos de mis libros intento cerrar la
brecha entre el hogar y la escuela. Para mí el hogar representa, o debería representar, calor, seguridad, juguetes, tomarse de la mano, ser abrazado. La escuela es un lugar extraño y nuevo para un niño. ¿Será un lugar feliz? Hay gente nueva, un profesor, compañeros de clase, ¿serán amables? Creo que el paso del hogar a la escuela es el segundo mayor trauma de la infancia (el primero es, por supuesto, haber nacido). De hecho, en ambos casos se deja un lugar de calor y protección por otro que no se conoce”.

Para ilustrar sus cuentos, Carle usaba la técnica de collage. Pintaba papeles a mano, con acrílico de colores brillantes, y luego los recortaba, los superponía, los contrastaba, y creaba con ellos composiciones estilizadas y provocativas, que ponían de manifiesto la importancia que tuvo el movimiento Bauhaus en sus años de formación. Carle admiraba el trabajo de otros grandes ilustradores que, al igual que él, optaron por la técnica del collage, como Leo Lionni y Ezra Jack Keats.

En el año 2002 Carle y su esposa Barbara fundaron el Eric Carle Museum of Picture Book Art en Massachusetts. Fue el primer museo dedicado al arte del libro-álbum en Estados Unidos, y en sus salas se han realizado exposiciones con ilustraciones de grandes artistas de todo el mundo, como Beatrix Potter, Maurice Sendak, Leo Lionni, Arnold Lobel, Mitsumasa Ano, Quentin Blake o Tomie de Paola, entre otros.

 

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