Libroalegre y Gerópolis realizan nuevo ciclo del «Club 4 Gatos Mayores: recuerdos al abrigo de los cuentos»

2026 - 05 - 29

Libroalegre y Gerópolis invitan a ser pate del «Club de Lectura 4 Gatos Mayores: recuerdos al abrigo de los cuentos», un espacio especialmente pensado para personas mayores, donde compartiremos historias, conversaciones y momentos de creación colectiva. Este ciclo está dedicado a Antony Browne, por lo cual se realizarán lecturas en voz alta de sus cuentos ilustrados, acompañados de conversación, reflexión y una actividad creativa de expresión.

Temas como la soledad, los miedos y las clases sociales será compartidos en un ambiente cálido, de confianza e inspiración entre quienes participan.

Las lecturas seleccionadas son:

Gorila
El túnel
Paseo en el parque

Si deseas participar, envía tus datos (nombre completo, teléfono y comuna) al mail geropolis@uv.cl, al WhatsApp +569 3220 5380 o llamando al teléfono fijo: (32) 2507703.

¡Les esperamos para encontrarnos al abrigo de los cuentos!

Libroalegre y Grafito Ediciones lanzan El mono Osvaldo con la lectura y música del destacado artista Pancho Sazo

2026 - 04 - 20

  • Este 23, 24 y 25 de abril Biblioteca Libroalegre continúa su programación por el mes del libro con visitas a la Escuela Salvador en Cordillera; tarde de lectura en la biblioteca de Cerro Alegre; participación en la feria del libro de Santa Ana y lanzamiento de El Mono Osvaldo junto a Pancho Sazo.
  • Estas iniciativas cuentan con el financiamiento del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio a través de su Programa de Apoyo a Organizaciones Culturales Colaboradoras.

La Biblioteca Libroalegre celebra el mes del libro con actividades en organizaciones comunitarias y escuelas de Valparaíso. El jueves 23 de abril se realizará una visita para leer a estudiantes de la Escuela Salvador del Cerro Cordillera, y a las 16:30 habrá una tarde de lecturas junto a niños, niñas y sus familias en la Biblioteca de Cerro Alegre. El viernes 24 de abril, de 11:00 a 13:00 hrs., Libroalegre participará en la Feria del Libro de Espacio Santa Ana, para finalizar el sábado 25 de abril con el lanzamiento del libro El Mono Osvaldo, de Grafito Ediciones, que además contará con la participación del destacado músico del grupo Congreso Pancho Sazo. Esta programación cuenta con el financiamiento del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio a través de su Programa de Apoyo a Organizaciones Culturales Colaboradoras.

Para participar en la tarde de lecturas del 23 de abril, sólo hay que inscribirse en un formulario online que está disponible en las RRSS de Libroalegre. Además, quienes participen ese día leyendo, serán incluidos en el sorteo de un libro del catálogo de la biblioteca.

El viernes 24 de abril, entre las 11:00 y las 13:00 horas, se realizará la tercera versión de la Feria del Libro del Espacio Comunitario Santa Ana, en calle Balmes, Cerro Cordillera. La jornada contemplará una feria de libro, talleres de fanzine, participación de organizaciones comunitarias, muestra de cortometrajes, cuentacuentos y la presentación del poeta Lino del Valle. Además, contará con la visita de estudiantes de la Escuela República de El Salvador y la Escuela Blas Cuevas. Entre los stands confirmados se encuentran LibroAlegre, el Museo Fonck, la Escuela República de El Salvador, el CESFAM Cordillera, la OMZ Cordillera y el Espacio Santa Ana, con sus salas gráfica y Ayni.

Lanzamiento de El mono Osvaldo

Las actividades de la semana culminan el sábado 25 de abril con el lanzamiento del libro El mono Osvaldo, del autor e ilustrador danés Egon Mathiesen, editado por primera vez en español por Grafito Ediciones. Se trata de un clásico de la literatura infantil, publicado en 1947, en la Dinamarca de la posguerra. Trata sobre un mono que vive en un bosque maravilloso junto a otros muchos monos, hasta que un mono más grande rompe la armonía y empieza a ejercer la tiranía sobre el resto. La presentación del libro contará con la participación del músico del Grupo Congreso Pancho Sazo, quién leerá el cuento e interpretará su música. También se compartirá un cóctel con los asistentes.

La publicación de este clásico danés en Chile fue impulsada por Anne Hansen, fundadora de las Bibliotecas Libroalegre. El mono Osvaldo es un cuento que habla sobre abuso de poder y resolución pacífica de conflictos en un lenguaje lúdico y cercano a los niños más pequeños, que además de reírse por los juegos de palabras inventados por su autor, identifican con claridad el conflicto profundo que plantea el cuento. Anne explica que los mejores críticos de El mono Osvaldo son las infancias: “los mejores jueces de un libro son los niños. Cuando les lees este libro, se ríen de verdad, y eso quiere decir que el libro es bueno. Queríamos que el libro se publicara en Chile y que los niños chilenos pudiesen reírse también”.

Sobre Egon Mathiesen, autor e ilustrador de cuentos, Anne explicó que “era un profesor de escuela normalista, y su deseo era dar un espacio de enseñanza grato a los niños. Eran los años 40 y, en esa época, un profesor trabajaba con el mismo grupo de niños durante periodos de 5 a 10 años, por lo que llegaba a conocerlos muy bien. El material que usaban en ese tiempo para enseñar a leer estaba enfocado principalmente en la gramática, lo que hacía que los niños se aburrieran. Para contrarrestar esa situación, Mathiesen y otros colegas empezaron a crear sus propios libros para llegar a los niños. Además, El mono Osvaldo aparece en 1947, cuando toda Europa estaba muy despierta por el fin de la guerra, y había un ánimo de que las pequeñas chispas del alma de los niños cayeran en tierra fértil”.

Con esta programación especial, Libroalegre reafirma su compromiso con el fomento lector y el acceso a la literatura infantil y juvenil, promoviendo espacios de encuentro donde niños, niñas y sus familias puedan disfrutar de los libros como una experiencia compartida. A través de estas actividades, la biblioteca continúa fortaleciendo su vínculo con la comunidad, invitando a participar activamente en la celebración del mes del libro en Valparaíso. La presentación de El Mono Osvaldo está dirigida a adultos y para participar en su lanzamiento, basta inscribirse en el formulario online: https://forms.cloud.microsoft/r/YcndN5avDT. Habrá cupos limitados por orden de inscripción.

Las bibliotecas Libroalegre forman parte del Programa de Apoyo a Organizaciones Culturales Colaboradoras del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Gobierno de Chile.

 

Biblioteca Libroalegre invita a celebrar el mes del libro y el Día de la Literatura infantil con tarde de lecturas y lanzamiento del libro “El Mono Osvaldo”

2026 - 04 - 01

  • Este jueves 2 y 23 de abril a las 16:30 hrs. se realizarán tardes de lecturas para conmemorar el natalicio de Hans Christian Andersen. Además, la editorial Grafito realizará el lanzamiento del libro “El Mono Osvaldo” el sábado 25 de abril a las 18:00 hrs.
  • Esta iniciativa es financiada por el Programa de Apoyo a las Organizaciones Culturales Colaboradoras (PAOCC) del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio.

La Biblioteca Libroalegre ha preparado una gran cartelera artística para celebrar el mes del Libro y el Día Internacional del Libro Infantil y Juvenil que se realiza en conmemoración del natalicio de Hans Christian Andersen. Los jueves 2 y 23 de abril se invita a participar de “Tardes de lectura en la Libroalegre” a partir de las 16:30 hrs. en la biblioteca de Cerro Alegre y desde las 17:00 hrs. en la Biblioteca de Montedónico. El sábado 4 de abril se realizará un taller de lectura y dibujo con la escritora danesa Anne Sofie Allerman. Para finalizar el sábado 25 de abril con el lanzamiento del libro “El mono Osvaldo” de la Editorial Grafito. Esta programación es financiada por el Programa de Apoyo a las Organizaciones Culturales Colaboradoras (PAOCC) del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio.

Las Tardes de lectura en Libroalegre se realizarán de manera paralela en la Biblioteca de Cerro Alegre y en la Biblioteca de Montedónico. En Cerro Alegre, se llevarán a cabo jornadas de lectura colectiva los días 2 y 23 de abril, a partir de las 16:30 horas. Por su parte, la Biblioteca de Montedónico celebrará a Hans Christian Andersen con la lectura de dos de sus cuentos, “Juan el tonto” y “La reina de las nieves”, también los días 2 y 23 de abril, desde las 17:00 horas.

“El mono Osvaldo» del escritor e ilustrador danés Egon Mathiesen es un libro que con texto simple y rítmico presenta la dictadura y su muerte vista con los ojos de un niño y realiza una metáfora sobre cómo parar el abuso sin violencia. Osvaldo es un pequeño mono que vive en la selva con muchos otros monos. Es alegre y juguetón. En la selva también vive un mono gigante que domina a todos. Osvaldo tiene que sacarle las pulgas, buscarle manzanas y hacerle de almohada cuando el gigante quiere dormir, hasta que un día Osvaldo se harta y grita ¡NO! Y más monos se suman a esta negativa, cambiando la realidad a la que estaban acostumbrados.

Saskia Klosius, Coordinador a de la Biblioteca Libroalegre de Cerro Alegre, destacó de la programación cultural por el mes del libro que: “en Libroalegre queremos celebrar y recordar la importancia de los cuentos y las lecturas compartidas en las vidas de los niños y las niñas, por eso invitamos a las familias a participar en una tarde especial de lecturas colectivas el 2 de abril en la tarde. Además, es una instancia para recordarles que recibimos grupos escolares para visitas guiadas durante todo el mes y durante todo el año”.

Las visitas a la Biblioteca para comunidades educativas se pueden agendar durante todo el año y con mayor énfasis, en el mes del libro. En las visitas se realiza una lectura con proyección de imágenes de alguno de los títulos favoritos de la biblioteca, se realiza una conversación respecto de lo leído, y se puede pintar o recorrer de manera libre el espacio. Para agendar visitas, sólo hay que escribir a bibliolibroalegre@gmail.com.

Anne Sofie Allerman y su libro sobre indentidad: “Una piedra genial”

Dentro de las actividades, se realizará un taller cerrado junto a niños y niñas de hogares de la región en el marco del lanzamiento del libro “Una piedra genial” de la escritora danesa Anne Sofie Allerman, publicado por la editorial “Muñeca de trapo”. Este trabajo se enmarca en el proyecto «Un libro un amigo» que realiza la Biblioteca Libroalegre, realizando lecturas en los hogares “María Madre” y “San Francisco de Borja”. El taller consistirá en el dibujo de la ropa del protagonista y en la ilustración de piedras que representarán animales con características poderosas para las infancias.

“Una piedra genial”, que ya está disponible para su lectura en Libroalegre, habla sobre un niño llamado Andrés que vive una jornada mágica en la playa. El hallazgo de una piedra le recuerda a un pingüino, y a partir de ahí, su imaginación se desborda: la piedra se transforma en foca, en tiburón, en estrella de circo… y en reflejo de lo que los demás proyectan sobre ella. Lo que parecía un juego se convierte, poco a poco, en un viaje interior lleno de descubrimientos.

Es un álbum ilustrado que celebra la mirada creativa de la infancia y cómo las percepciones cambian según la perspectiva de cada quien. A través de una narrativa delicada y empática, aborda temas como la construcción de identidad, el poder del juego simbólico, el coraje para enfrentar los miedos y la afirmación de la propia voz: “No me llamo Andrea, me llamo Andrés”, dice el protagonista con convicción, dando cierre a su pequeña gran transformación.

Para participar de las actividades abiertas al público en el mes de la lectura, deben inscribirse en el Formulario: https://forms.office.com/r/pfxkr7xwZ5, también disponible en RRSS. Cabe destacar que las actividades artísticas y culturales de Libroalegre son gratuitas para el público y son posibles gracias al Programa de Apoyo a las Organizaciones Culturales Colaboradoras (PAOCC) del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio. Para mayor información, puedes visitar el sitio web www.libroalegre.cl y las RRSS en Instagram @libroalegre.

Katia Guaquiante, docente e ilustradora: “La escritura y el dibujo se vinculan a la naturaleza, al silencio, a un mundo lento”

2026 - 03 - 31

En un ecosistema editorial donde la velocidad y la producción masiva parecen marcar el ritmo, el trabajo de Katia Guaquiante se sitúa en otro lugar, más lento, íntimo y profundamente ligado al oficio artesanal. Ilustradora, docente y creadora que transita entre lo textil, la narración oral y el libro-álbum, su obra se construye desde la experimentación y el cruce de lenguajes, siempre en diálogo con la educación artística.

En esta conversación, Katia recorre su trayectoria —desde la autogestión de sus primeros libros hasta la exploración escénica con Pájaras en vuelo— y reflexiona sobre los procesos creativos, el lugar de la ilustración en la literatura infantil y juvenil, y su más reciente proyecto: un libro nacido desde la tela, la memoria y la experiencia del duelo. Una propuesta que, como ella misma dice, invita a habitar “un mundo lento”, donde el dibujo y la escritura se entrelazan con la naturaleza, el silencio y la observación.

¿Cómo nace el colectivo pájaras en vuelo del que formas parte?

Somos dos personas. La Sara, que es actriz y yo, profesora de arte. Partimos en el 2018 y nos conocimos formándonos en el 2017. En el año 2018 empezamos a explorar distintos formatos de cuentería y dimos con la Crankie Box (“caja gruñona” en español), que se convirtió en nuestro sello. Tiene un mecanismo con dos ejes verticales y adentro va un lienzo que puede ser de tela o de papel, y que puede girar horizontal o verticalmente para contar la historia e ir pasando las imágenes.

Tenemos trabajos en tela y en papel y hacemos lienzos de entre 8 o 15 metros; es como mirar un mural largo, que narra la historia a través de imágenes continuas. También trabajamos con tapetes, textiles y hemos desarrollado narración oral escénica, mediación, lectora y artística, porque vemos que es importante hablar de los procesos que hemos tenido creando esos largos lienzos.

¿Y como comienza tu vínculo con la literatura infantil y juvenil?

Siempre me gustó leer, me gustaba escribir. Tenía distintas vetas, pero sentía que en ninguna profundizaba tanto. Cuando estaba haciendo un intensivo de juguete popular en México, uno de mis maestros, Álvaro, me decía que sería muy bueno que tomara la decisión de dedicarme solo a una cosa para ser realmente buena. Pero no estoy de acuerdo, creo que las personas podemos ser muy complejas y tener muchos intereses. Y la vida es larga para desarrollar todo lo que queramos.

Luego, una amiga muy querida, Lina Peralta (estaba en Barcelona haciendo un doctorado e incursionando en la literatura infantil) me contó que tenía tres cuentos que estaban relacionados con Chiloé y me preguntó si los quería ilustrar. Así nació Cuentos con Aires Chilotes. Un diseñador nos armó el libro y lo postulamos a un fondo de creación. Lo autoeditamos entre 2015 y 2016. Fue mucho aprendizaje y mucho trabajo, hicimos todo lo que implica hacer un libro, entre dos personas. Fue súper desgastante y nutritivo a la vez.

¿Recuerdas algún libro que te haya marcado especialmente de niña?

El Principito, sin duda. También leía cosas bien adelantadas para mi edad, como Los hermanos Karamázov a los 12 años. Y tengo muy presente la tradición oral, mi abuelo era un gran narrador, siempre nos contaba muchos cuentos. Recuerdo uno que pedíamos mucho con mis hermanas: “La princesa de los juncos”. Era una historia de reivindicación, en la línea de “El patito feo”, pero en versión princesa.

¿Qué elementos crees que debe tener un buen libro de literatura infantil o juvenil?

Debe invitar a explorar con curiosidad, no dar todo hecho ni ser moralizante. Eso es súper importante. No decir esto está bien, esto está mal, sino que abrir espacio para imaginar. Si bien he escrito cosas, no tengo formación en escritura, pero me gusta mucho leer. Creo que soy más consumidora de libros que hacedora de libros. Igual que de imágenes. Soy súper consumidora de imágenes. Pero creo que es importante que inviten al lector a hacerse su idea del libro.

Especialmente me encanta la poesía, por sus múltiples interpretaciones, tiene un ritmo y no propone una idea acabada. Me encantan Cuando fuiste nube y Un mundo raro, ambos de María José Ferrada.

Este año ganaste la beca de creación del Fondo del libro con un proyecto escrito e ilustrado por ti.

Sí, la idea nace como una crankie box. Es un cuento que empecé a ilustrar en máquina de coser. Y a medida que iba armando las imágenes, iban saliendo las palabras. Fue un proceso súper distinto a otros procesos que había realizado. Es un lienzo de casi 20 metros que he narrado más de cien veces. Una historia sobre la muerte, pero muy viva. Se va transformando con el público, con sus reacciones.

Después quise llevarlo al formato libro, manteniendo el trabajo textil. Para postular, hicimos fotografías cenitales del lienzo completo. Lo presenté tres veces: las primeras dos lo rechazaron y la tercera fue seleccionado. Y casi no hice cambios, lo que también te habla de lo subjetivo que es todo. En el proceso de este año voy a rehacer algunas imágenes, quiero rehacer la portada, enfatizar el trabajo manual bordando con bastidores.

¿De qué trata la historia?

El Jardín Violeta se llama el libro. Es sobre la pérdida, el duelo, la muerte. Es la historia de una niña pequeña que vive al lado de la abuela y pasa mucho tiempo con ella. Se acompañan un montón, conversan harto y cuidan un jardín muy lindo que tiene la abuela y que se ve desde la ventana de la casa de Violeta. Hablan con las plantas, las riegan y el jardín marca el vínculo entre las dos. Un día la abuela se enferma y Violeta la va a cuidar. Pasa el tiempo y la mamá le dice que la abuela ya no está más, que empezó un viaje, que ya no le duele el cuerpo y que se transformó en una garza. Violeta no está contenta, no ace

pta la muerte de la abuela. Vive la pena desde su lugar de niña, sin entender tanto, pero se empieza a abuenar con esta idea de transmutación, de que la abuela está en otro lugar al final y está mejor.

En el 2022 salió la primera idea, el año que murió mi abuela; un poco antes habían atropellado a mi gato afuera de mi casa, y en agosto murió mi papá. Me tocó vivir la muerte de manera muy fuerte y también con un deseo muy como de niña, que quiere creer que hay algo más, que no somos sólo esto. Tampoco intento decirle a la gente que crean en algo más allá de la muerte. Porque ¿quién soy para hacer eso? Pero a mí, al menos, me ayuda a vivir mi propio duelo.

¿En qué otros proyectos de ilustración has participado?

Después ilustré Mi Papá no tiene pelo, lo hicimos y lo presentamos al concurso de Chile Crece Contigo y ellos hicieron una edición digital que quedó súper bonita. Y también Un botón perdido en la biblioteca, que se editó en Bolivia, ambos son textos de Lina Peralta. Otro es Crónicas de la cuadrilla, que son cuentos para adultos, y el libro Humedales de la editorial Vuelo sur, microeditorial que se dedica a lo textil.

También soy parte del proyeco “Proplegables”, una publicación tipo fanzine que promueve la flora nativa y juega con los pliegues, generando volumen al desplegarse. Mi rol es principalmente como ilustradora, explorando por primera vez el mundo de las plantas, semillas y árboles. No me considero una ilustradora botánica, mis imágenes son más bien sencillas, hechas a mano con lápiz y acuarela; pero hay mucho trabajo detrás: ensayo y error, pruebas que no quedan, decisiones que se afinan. De muchas ilustraciones, finalmente se seleccionan solo algunas. Es un proceso colectivo muy enriquecedor, donde también se hace evidente lo complejo que es diseñar un formato con tantos pliegues y capas.

¿Con qué técnicas trabajas?

Todo análogo, todo a mano. Cuando hay que cambiar la más mínima cosa, tengo que hacer todo de nuevo, de cero. Hay momentos en los que me he cuestionado si debería aprender lo digital, y siempre  me he dicho que no voy a aprender lo digital, que mi trabajo es análogo, va a ser a mano, va a ser con la máquina de coser, con la aguja, con el papel y la tinta. Me hace mucho sentido , sobre todo en este tiempo. No me gusta la era digital que vivimos, me gusta lo lento. Me gustan también los trazos del lápiz de palito, me encanta cómo quedan esas imperfecciones.

¿Cómo ves el libro-álbum en el Chile de hoy?

En los últimos años ha habido un boom del libro-álbum y de nuevas editoriales, lo que encuentro muy maravilloso. Me gusta mucho también que el ilustrador haya tomado un rol mucho más protagónico y horizontal con quien escribe. Y también que mucha gente de la ilustración se haya pasado al mundo de la escritura. Creo que eso es muy bonito.

Y me parece que los niños pequeños hoy día leen mucho más que cuando yo era niña. Cuando yo era niña, prácticamente no se leía, y las personas que leíamos éramos unos bichos raros.

¿Cuáles son tus ilustradoras o ilustradores favoritos?

Hay grandes referentes en Chile, como la Paloma Valdivia, que es una seca. La Karina Cocq es una tremenda. Son personas que también se plantean en el mundo desde la humildad. Está Sebastián Ilabaca. Y a nivel internacional me encanta Benji Davis, me fascina en Argentina Jael Frankel, y también hay una chica que hace ilustraciones con papel calado, Paz Tamburrini, que tiene un personaje que se llama “Diminuta”. Encuentro súper atractiva la ilustración cuando sale del formato papel tinta o papel pigmento, cuando son collage, tela.

¿Cómo conociste la biblioteca Libroalegre?

En unas capacitaciones para profesores de Lenguaje en el Liceo Marítimo, donde trabajaba en gestión cultural escolar. Ahí me encontré con el equipo y me llamó mucho la atención su trabajo, su mirada sobre la infancia y la literatura, y también su forma de gestión.

Nos vinculamos sobre todo a través de la revista Calcetín con papa, que en ese tiempo impulsaba iniciativas muy bonitas, como el intercambio de cartas con niños privados de libertad. Me parecía muy potente esa forma de generar vínculos y comunidad desde la lectura y la escritura. Tomamos esa metodología en el colegio y desarrollamos una revista escolar durante varios años, con una lógica muy participativa: los estudiantes escribían, editaban, corregían y diseñaban. Fue un proceso súper significativo, muy coherente con esa idea generosa y abierta que yo veía en Libroalegre.

 

Gabriela Germain: “Me interesa crear libros a los que los niños quieran volver”

2026 - 03 - 03

Desde sus primeros recuerdos rodeada de libros, hasta su actual trabajo como autora, ilustradora y mediadora, Gabriela Germain ha construido una trayectoria donde la imagen y la infancia dialogan con profundidad y delicadeza. Con formación en Diseño Gráfico y un Diplomado en Ilustración en la PUC, ha publicado ocho libros y colaborado con destacados autores nacionales, consolidando una voz propia en la literatura infantil chilena. Además, es vicepresidenta de IBBY Chile, la Organización Internacional para el Libro Infantil y Juvenil. En esta conversación, reflexiona sobre los desafíos del ecosistema del libro en Chile, la paciencia que exige el oficio creativo y su convicción de que las buenas historias, aquellas que atrapan el silencio atento de los niños, son el corazón de todo gran libro. 

  1. ¿Cómo empieza tu vínculo con la literatura infantil y juvenil?

Comenzó en mi infancia, porque tuve la fortuna de crecer con padres que le dieron espacio a la fantasía, a los libros y al arte.

La primera vez que recibí un pago por mis dibujos estaba todavía en la universidad. Fue un período en que dibujé mucho, pero luego hice una pausa larga para dedicarme a la crianza, al diseño gráfico y a la docencia.

Más tarde me reencontré con el dibujo, tomé varios cursos e hice el Diplomado de Ilustración en la PUC. Después publiqué mi primer libro, Cuando el viento sopla fuerte, y desde entonces me he dedicado a hacer libros. Paralelamente, he fortalecido mi vínculo con la infancia dando talleres, contando cuentos en Kamishibai y haciendo mediación lectora. Un trabajo que hoy me motiva aún más desde la vicepresidencia de IBBY Chile.

  1. ¿Recuerdas algún libro que le haya marcado especialmente de pequeña?

¡Hubo muchos! Hace unos días, buscando libros en una biblioteca, me encontré casualmente con un compendio empastado de Fabulandia y, por un instante, volví a mi niñez.

Guardo un cariño especial por algunos libros alemanes que me marcaron profundamente. Recuerdo Struwwelpeter, con la impresionante imagen de la pobre Paulinchen convertida en un montón de cenizas y su gato llorándola. También Wichtelhausen (Casas de duendes), donde duendes, ratoncitos, ranas, pajaritos e insectos habitaban diminutas viviendas construidas en los hongos y árboles de unos bosques maravillosos. Y no puedo dejar de mencionar Die Himmelswerkstatt (La fábrica del cielo), que mostraba la vida de los angelitos preparando la Navidad y fabricando los juguetes que luego recibiríamos aquí en la Tierra. Eran libros para mirar y volver a mirar. Sus ilustraciones, llenas de vida y preciosos detalles, quedaron para siempre grabadas en mi alma.

  1. ¿Qué elementos crees que debe tener un buen libro de literatura infantil y juvenil?

Pienso que un buen libro es el resultado de un trabajo en equipo. No basta con un buen texto si no hay buenas ilustraciones, edición cuidada, diseño y una factura de calidad. Pero incluso considerando todo eso, el éxito de un libro depende, principalmente, de que cuente una buena historia.

Cuento muchos cuentos y adoro sentir el silencio que se produce cuando aparece algo en la historia que atrapa a los niños. Sus ojos se abren y se quedan quietos, hasta que logran soltar la reacción que la escena les provoca. Son momentos breves, pero mágicos, en que todo adquiere sentido y puedo sentir una conexión poderosa con esa mirada abierta, pura e inocente de la infancia.

  1. ¿Qué cualidad debe tener una persona que quiera escribir o ilustrar libros para niños y niñas?

Lo he dicho en algunas charlas para estudiantes: se necesita alta tolerancia a la frustración, porque es una carrera en la que se reciben muchos rechazos y los proyectos a veces demoran muchísimo en concretarse.

La paciencia y la determinación me parecen tan importantes como las habilidades para el dibujo. Y, por supuesto, considero vital mantener la capacidad de jugar, contar, interesarse y relacionarse genuinamente con la infancia.

  1. ¿Cuáles son los desafíos en Chile en la industria de la Literatura Infantil y Juvenil y el Libro?

Creo que lo que hoy llamamos el ecosistema del libro, que abarca a autores, editores, impresores, distribuidores, libreros, lectores, bibliotecarios y mediadores, vive un momento especialmente fértil. Existen importantes reconocimientos internacionales y un aumento notorio en la producción de libros de gran calidad.

Sin embargo, buena parte de estos logros se ha alcanzado gracias al enorme esfuerzo, la convicción y el compromiso de quienes integramos esta cadena. El Estado ha contribuido significativamente a este desarrollo, pero aún enfrentamos desafíos importantes. Uno de ellos es fortalecer la proyección internacional del libro chileno con mayor presencia en ferias y eventos internacionales, traducción de nuestras obras, venta de derechos, intercambio profesional y participación activa en redes globales. Chile produce libros de buena calidad y debería tener una presencia mucho más visible y sostenida en el escenario internacional.

Al mismo tiempo, no puedo dejar de pensar en la desigualdad territorial. En Chile no todos los libros ni todos los autores llegan a todo el país. En ese sentido, confío en que se profundicen y fortalezcan las políticas públicas, especialmente a través del incremento de las compras estatales, que considero una de las herramientas más eficaces para garantizar el acceso equitativo a los libros a lo largo de todo el territorio.

 

  1. ¿Qué rol ha jugado tu profesión de diseñadora en tus creaciones de LIJ?

Mi camino comenzó en el Diseño Gráfico. Estudié, trabajé y fui profesora en esa área, y creo que esa base ha sido fundamental en mi trabajo como autora e ilustradora. Me dio herramientas concretas, como comprender la relación entre los elementos en la página y manejar conceptos como secuencia, ritmo, peso visual y legibilidad. También me vinculó profundamente con la materialidad del libro, el papel, la imprenta y los procesos que lo hacen posible.

Esa formación ha sido especialmente valiosa cuando trabajo con textos de otros autores. El diseño suele partir de un encargo, lo que implica un ejercicio riguroso de estudio, observación y comprensión del tema.

Sin embargo, a la hora de imaginar la historia, pensar las escenas y crear las imágenes, desde el storyboard en adelante, entro de lleno en mi territorio como ilustradora. Allí soy autora de una parte esencial del relato. Mi mirada y mi subjetividad se integran a las imágenes y pasan a formar parte del todo.

  1. En El niño del cerro el Plomo, La tejedora del sur y ¡Que se bajen los humanos!, tu trabajo fue el de ilustrar, ¿cómo se desarrolló el diálogo entre escritura e ilustración? ¿Fue desafiante ilustrar algo escrito por otros?

Sí, han sido procesos desafiantes que he podido asumir porque en todos los casos he comenzado por enamorarme del texto. Paulina Jara, César Sandoval, y otros autores con los que he trabajado, construyen imágenes hermosas con palabras. Admiro eso profundamente y me resulta grato dejarme llevar por las imágenes que el texto me evoca.

Hay temas que exigen mucho estudio, como la historia de El Niño del cerro El Plomo, que por su antigüedad está muy poco documentada. Eso dificulta la construcción de los personajes, sus vestuarios y otros detalles concretos. Sin embargo, las emociones contenidas en el relato son más universales y atraviesan generaciones, permeando las atmósferas de las ilustraciones.

También hay libros, como Pequeño Verde y Qué se bajen los humanos, que abordan temas que conozco bien y que me conmueven profundamente. En esos casos puedo verter mucho de mi visión personal.

  1. También eres una autora prolífica, como en el caso de Cuando el viento sopla fuerte, que fue destacado por la Fundación Cuatrogatos. ¿Cómo nació esta historia?

Ese es un libro muy querido. Surgió como ejercicio en un taller online con la ilustradora española Marián Larios. Había que crear una historia y supe de inmediato que tenía que ser la del Cocodrilo Ruliento, que desarrollé a partir de un relato muy breve que inventaron mi padre y mi hija cuando ella era pequeña.

Como pienso en imágenes, comencé por crear los escenarios, los personajes y las escenas, acompañadas de textos muy breves que ayudaran a sostener el relato. En la construcción final, lo que más me costó fue afinar el texto. El resultado fue una historia divertida, que los niños adoran.

  1. ¿Tienes algún libro favorito entre tus proyectos?

Le tengo mucho cariño al del cocodrilo y también a uno silente que se llama Archibaldo y Reinaldo, que aborda la depresión y la ansiedad. Creo que se habla poco de la salud mental en niños y jóvenes, a pesar de los tristes récords que nuestro país registra en esta materia.

También fue muy significativa la experiencia de realizar el cuento audiovisual Fantasmas en el Faro. Fue maravilloso explorar ese lenguaje narrativo y ver cuánto creció la historia al sumarle acciones, movimiento, música y sonido.

 

  1. Recientemente ganaste la Beca de Creación del Fondo del libro, ¿de qué se trata este nuevo proyecto?

Es un proyecto largamente anhelado que no había podido concretar porque, afortunadamente, he estado ocupada haciendo libros. El año pasado decidí postularlo al Fondo del Libro y, además de la alegría de adjudicármelo, ha sido muy estimulante recibir una evaluación tan positiva.

Se trata de la historia de unos caracoles que se entusiasman en mejorar sus viviendas, hasta un punto en que no pueden sostenerlas. He retomado esta historia con enorme entusiasmo, trabajando con total libertad y convencida de que puede ser un aporte en este tiempo de cambios que, como humanidad, estamos viviendo.

  1. ¿Buscas entregar un mensaje en tus libros?

Más que entregar un mensaje único, me interesa crear historias que los niños quieran leer, tener, mirar y escuchar, libros a los que deseen volver.

Algunos abren preguntas, otros provocan ternura, curiosidad, reflexión o risa. En esa diversidad de experiencias se va formando el pensamiento y la manera en que nos relacionamos con el mundo. Me motiva la idea de contribuir a ampliar la capacidad reflexiva y a nutrir la sensibilidad de niños y jóvenes.

Memoria Gestión 2025

2026 - 02 - 27

Omar pierde a Messi

2026 - 02 - 02

El alfabeto de Amir

2026 - 02 - 02

Tres autos y un gato muerto

2026 - 02 - 02

La leyenda de Bluebonnet

2026 - 02 - 02

Receso de Vacaciones en Libroalegre

2026 - 01 - 28

Queridas amigas y amigos, les anunciamos que estaremos en receso de vacaciones entre el 31 de enero y el 3 de marzo.

Pero queremos que sigas leyendo y aprovechando los títulos que tenemos en nuestra biblioteca mientras estamos en vacaciones.

Por lo mismo, puedes aprovechar estos últimos días de apertura para sacar hasta 10 libros y llevártelos durante todo el mes de febrero.

¡Te esperamos!

Constanza Olivares, Red de Bibliotecas Populares y gestora en “La casa en la Quebrada”: “sueño que un día haya más bibliotecas que botillerías en nuestras poblaciones”

2025 - 12 - 30

Desde las bibliotecas populares nacen historias que transforman territorios, recuperan espacios y crean comunidad a partir de los libros. En esta edición de Voces, conversamos con Constanza Olivares, mediadora de lectura e integrante de La Casa en la Quebrada, una biblioteca popular ubicada en Forestal, que surgió desde la autogestión y el trabajo colectivo. Su recorrido vital, marcado por el amor a las bibliotecas, la literatura infantil y juvenil, y el compromiso con las infancias, nos habla del poder de los libros para abrir mundos, generar vínculos y construir redes solidarias en los barrios.

¿Cómo empieza tu vínculo con la Literatura Infantil y Juvenil?

Desde niña me gustaron las bibliotecas, un día quise vivir en una y aquí estamos. Estudié pedagogía en castellano en la Universidad de Playa Ancha. Cuando vivía allí, en Santa Marta, con un grupo de compañeras hicimos “La casa en la quebrada”, un espacio cultural y artístico, donde se hacían tertulias literarias mensuales.

Ahí me fueron donando libros y comencé a prestarlos, siempre en un ambiente universitario, pero después esa idea fue mutando y abriéndose a los niños de la comunidad. Después nos tocó cambiarnos a Forestal, dónde estamos actualmente. Esta casa era un foco de drogadicción, por lo  que la iniciativa de poner una biblioteca popular fue muy bien acogida por los vecinos. Desde ahí una cosa llevó a la otra, y ahora hago mediaciones de lectura en colegios, participo en clubes de lectura, entre otras actividades.

¿Recuerdas algún libro que te haya marcado especialmente de pequeña?

Sí, el libro que más me marcó desde niña fue “Ami, el niño de las estrellas”, hasta ahora mi libro favorito. La simpleza con la que se transmiten ideas profundas es lo que me marcó. Esa escena cuando miden el amor en un cazador y la forma en que tenían los personajes de relacionarse y amar, me hace reflexionar hasta hoy.

¿Qué crees que debe tener un buen libro de literatura infantil?

Yo creo que un libro de literatura infantil debe encantar y atrapar desde la primera página en adelante. Más allá de dejar aprendizaje o algo edificante, creo que por excelencia debe ser atrapante, idealmente interactivo, me he dado cuenta que los libros que más gustan son los libros que interactúan con el lector. A los chicos les gusta verse reflejados, ver una parte de su realidad y sentir que desde ahí pueden ver otros mundos.

¿Cómo nace la Biblioteca La Casa en la quebrada?

Cuando nos instalamos en Forestal, estaba cerrando una biblioteca popular que funcionó por más de 20 años en el paradero C, el dueño del lugar estaba cansado, ya era abuelo y no había voluntarios, por eso habló con nosotros y nos donó muchos de sus libros. Decidimos abrir como biblioteca “La casa en la quebrada”, y nos unimos a la Red de Bibliotecas Populares.

¿En qué consiste la Red de Bibliotecas Populares?

La red reúne a las bibliotecas populares de la región de Valparaíso. Hay bibliotecas de Valparaíso, Viña del Mar, San Felipe, Los Andes y Quintero. Tratamos de reunirnos periódicamente y generar actividades en conjunto. También contamos con un catálogo en línea que nos permite gestionar mejor el sistema de préstamos, se puede ver qué libros están disponibles y ver en qué biblioteca popular más cercana está el libro que necesitas.

¿Cuál crees que es el aporte de la literatura para las comunidades?

Funcionamos desde lo popular, por esto es que los catálogos de cada biblioteca se van nutriendo de acuerdo a la línea de cada biblioteca y las necesidades de sus usuarios, no la rige un plan lector estatal, por ejemplo. Otro aporte es que cualquier persona puede estar a cargo de una biblioteca popular, no necesariamente un bibliotecario, por lo mismo tenemos una forma de catalogación propia y fácil de entender, de esa forma se hace mucho más cercano y simple estar de voluntario en la biblioteca.

¿Cuáles son los principales proyectos que están desarrollando en la Casa en la Quebrada?

Actualmente estamos participando activamente en el club de lectura “Lectores en acción” y con “Hermanos de tinta” como mediadores y gestionando préstamos de libros. Además, estamos en una campaña de recolección de libros escolares para niños que no están escolarizados, lo que ha permitido que más de 80 niños hoy ya tengan sus libros para rendir exámenes libres este otro año. Y quedan más por entregar.

Las Bibliotecas Libroalegre son un espacio de promoción de la literatura infantil y juvenil, y también un centro cultural, un espacio de encuentro para las infancias, ¿qué opinas de la labor que realizan?

Me parece una maravillosa labor, sobre todo desde el impulso y la colaboración con otras bibliotecas populares. Nosotros hemos participado en mediaciones de lectura, también recibimos préstamos que difundimos entre niños y jóvenes que participan en nuestra biblioteca. Estos libros han tenido muy buena acogida porque muchos ya conocen los que tenemos aquí, entonces ampliar el catálogo con los libros de Libroalegre ha sido muy provechoso.

¿Qué ha significado para ustedes la iniciativa Cuentos Viajeros?

Ha sido buenísima, porque nos ha permitido ampliar el catálogo y propiciar que quienes ya habían visto los libros se vuelvan a interesar por ver lo nuevo que ha llegado.

¿Cuál es tu sueño para La casa en la Quebrada y la Red de Bibliotecas Populares?

Que seamos muchas más y que un día haya más bibliotecas que botillerías en nuestras poblaciones.

Contacto

+56 52 2382590
bibliotecaslibroalegre@gmail.com

Biblioteca Libroalegre Cerro Alegre

San Enrique 339-A, Cerro Alegre
Horario
Martes a Viernes de 10.00 a 12.00 y de 15.30 a 18.30 horas
Sábados de 16.00 a 19.00
Domingo y Feriados: Cerrado


Biblioteca Libroalegre Montedónico

Pezoa Véliz con Vargas Stoller, al interior del CESFAM Puertas Negras.
Horario
Miércoles, Jueves y Viernes de 15.30 a 17.30 horas