Isabel Molina, Grafito Ediciones: “La Literatura infantil puede dar testimonio de lo que pasa, o de lo que pasó, no es neutral respecto a la política”

12 mayo, 2026

Hoy conversamos con María Isabel Molina, periodista de la Universidad Diego Portales, magíster en Sociología por la Universidad de Chile y editora de Grafito Ediciones. Desde 2013, Grafito Ediciones se ha consolidado como un sello especializado en libros ilustrados para niños, niñas y adultos, destacándose por publicar obras que exploran las múltiples posibilidades de la ilustración y promueven una mirada crítica y sensible sobre el mundo que nos rodea.

Recientemente, junto a ONG Libroalegre, presentó la primera edición en idioma español de El mono Osvaldo, del reconocido autor danés Egon Mathiesen, una reedición que invita a nuevas generaciones a descubrir un clásico de la literatura infantil europea.

En esta entrevista conversaremos sobre el trabajo editorial de Grafito, la importancia de rescatar y difundir libros ilustrados de calidad, y el valor que tienen historias como El mono Osvaldo para conversar con las infancias sobre la importancia de oponerse a situaciones injustas.

¿Cómo se inicia tu relación con los libros y decides crear una editorial?

Desde muy pequeña me gustaba mucho leer e ir a la biblioteca de mi colegio. Después, estudié periodismo porque me interesaba la creación de textos, pero relacionados con la realidad (por decirlo de alguna manera). Finalmente, cuando abrimos PLOP! Galería, tuve la posibilidad de crear una editorial en la que mi objetivo era explorar la publicación de libros que me parecían interesantes desde la perspectiva de la ilustración contemporánea y la reedición, entre otros elementos.

¿Hay algún libro que te haya marcado en tu infancia? ¿Por qué?

Me gustaba mucho La Porota, de Hernán del Solar. Me encantaba la aventura que vivía la protagonista junto a Mimí (su muñeca), quien cobraba vida y la llevaba al mundo secreto de los juguetes. Fue un libro que releí muchas veces en mi infancia y aún tengo ese ejemplar, todo rayado y pintado.

¿Qué rol cumple hoy la literatura infantil dentro de la formación cultural y emocional de las infancias?

Me parece que al igual que antes, sigue siendo una experiencia estética llena de matices, su rol es entregar belleza, complejidad y darnos la posibilidad de explorar diversas situaciones humanas sin vivirlas en primera persona. Es un espacio para acercarse con curiosidad y libertad y, quizás, aprender algunas cosas para la vida. No me gusta considerar que la literatura infantil debe necesariamente tener un rol aleccionador, pero sí orientador, en el sentido de ofrecer perspectivas.

¿Cómo ves hoy la relación de niñas y niños con los libros y la lectura?

No es una relación todo lo masiva que me gustaría, pero sigue siendo significativa para quienes logran conectar con ella. Observo que hay grupos de niños y niñas que disfrutan la lectura, conocen diversos autores y autoras, se emocionan con los libros y pueden hacer cruces entre historias de libros y/o películas, además prestan mucha atención a los detalles y se interesan por conocer más libros y conocer a otros y otras a través de los libros. Eso es muy inspirador.

¿Qué elementos caracteriza a un buen libro infantil?

La libertad para encarar tanto el texto como la ilustración. Creo que debe considerar a los niños y niñas como sujetos que tienen curiosidad, capacidad de jugar y de crear sus propios mundos.

¿Qué potencial tiene la literatura infantil para abordar temas sociales, comunitarios o de memoria?

Me parece que la literatura infantil puede dar orientaciones, contextos, pistas y, sobre todo, puede dar testimonio de lo que pasa en la actualidad o lo que pasó en algún momento del pasado. La literatura infantil no es neutral respecto a la política, entendiendo esta como las ideas y conceptos que creamos en torno a la sociedad y cómo podemos o queremos construirla.

La misma idea de infancia se cuela en cada libro infantil; ya sea en qué tipo de ilustraciones, textos, tonos o mensajes se entregan en ese libro; en todo este conjunto se puede apreciar o deducir un posicionamiento con respecto a la infancia, la sociedad, etc. Creo sin duda que puede ser un espacio para mezclar la belleza con la memoria y por qué no, el futuro.

Cómo editora, al enfrentar la selección de libros ilustrados, ¿qué equilibro buscas entre los relatos, las historias, y la ilustración?

Me importa mucho que la ilustración sea expresiva y tenga un carácter propio, sobre todo en esta época en que las imágenes se han vuelto tan parecidas entre sí (debido a las redes sociales y a la IA), que la historia se aleje de elementos pedagógicos muy explícitos y que el texto sea una invitación a vivir el lenguaje de una manera lúdica o poética, o alguna variación más allá de lo denotativo.

¿Qué papel cumplen las familias, escuelas y organizaciones comunitarias en la formación de lectores?

Son fundamentales para que los niños y niñas tengan a acceso a variedad y calidad en la lectura. Que puedan acercarse a los libros con curiosidad y libertad, que puedan escoger lo que les gusta incluso si a los adultos/as no nos parece, porque lo importante en mi opinión es que vayan probando hasta encontrar aquellos libros con los que puedan disfrutar la lectura.

Recientemente editaron El Mono Osvaldo y lo lanzaron en la Biblioteca Libroalegre, ¿qué fue lo primero que te llamó la atención de esta obra?

Cuando conocí este libro me gustó mucho la vigencia de este texto en cuanto a su dimensión más política, pero también el uso del lenguaje, tan musical y gracioso, con algunas travesuras, pero también directo. Ese ¡No! es el núcleo del libro; pero se combina con una ternura y humanidad muy evidentes. Y por supuesto las ilustraciones atemporales, cargadas de color, pero con uso del blanco que las hace resaltar aún más.

¿Por qué consideras importante publicar este libro hoy?

El mono Osvaldo es un libro que cobra vigencia en la actualidad porque hay ciertos discursos y personajes que son muy dominantes y que apenas se pueden contrarrestar; entonces es importante que las infancias sepan que pueden decidir restarse y/o oponerse a ellos si lo creen necesario. Pero también es un libro que invita a jugar con el lenguaje, a confiar en la comunidad, a disfrutar sus maravillosas ilustraciones.

¿Qué tipo de conversaciones esperas que abra El Mono Osvaldo en sus lectores?

Espero que sea una invitación para los lectores y lectoras para intercambiar puntos de vista sobre qué pasa cuando algo ya no nos gusta, cómo nos organizamos o cómo nos gustaría que nos trataran y cómo tratar a otros.

Finalmente, ¿cuáles son los últimos libros que han incluido en su catálogo?

Hemos sacado No soy tuyo, un álbum escrito por Cristóbal León con ilustraciones de Cristina Sitja Rubio, que es un libro que también aborda la libertad, pero desde los vínculos. Sus ilustraciones son muy originales y expresivas. Otro libro que saldrá pronto es El club de los diferentes, de Marta Carrasco. Es una historia que habla de la diversidad y de la posibilidad de encontrar a otros similares en esa multiplicidad de formas de vivir la vida.

 

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