Carita feliz para la biblioteca

Club de lectura en voz alta en la biblioteca Libroalegre Montedónico

Cada tarde las niñas y los niños que asisten a la biblioteca llegan corriendo para tomar el primer turno en leer. Todos son parte del Club de lectura en voz alta, que consiste en leer un cuento en voz alta a la monitora de la biblioteca.

Los niños del club de lectura se inscriben en el listado de lectores del mes y cada día deben escoger un libro para leerlo en voz alta. Todos los que leen timbran con una carita feliz en el listado de lectores. Después de eso, al final de la tarde, el grupo se junta para compartir las diferentes lecturas, escuchar un cuento y comer fruta.

Cuando termina el mes, se destaca al niño o niña que leyó más libros. A veces hay premios como un libro, un juguete o una entrada al teatro, pero lo que a los niños les gusta más es ver expuesta su foto junto al texto “El más lector del mes”. Y sobre todo, participar en la celebración de final de año donde juntos cuentan todos los libros leídos y se entrega el premio al lector del año. Durante el año 2016, alrededor de 20 niños se inscribieron en el club de lectura.  En conjunto leyeron cerca de 700 textos.

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El éxito de este programa de fomento lector radica en que cada niño que asiste a la biblioteca tiene la oportunidad de leer en voz alta a otro y gozar de la lectura en compañía. Algunos son lectores más experimentados y otros están recién empezando a leer solos por lo que tienen que esforzarse para participar en el club de lectura.Pero, en definitiva, es un desafío positivo para todos.

“Me gusta practicar mi lectura y ganarme caritas, eso si que hay un libro que no me gustó leer, el de Leopoldo malvado. Porque molesta a la señora Jamona y molesta a los niños de la escuela y se porta mal”, cuenta Mario Bravo.

María Jesús Quezada también opina: “Me gusta conocer nuevos libros. Uno que me gustó fue El papá que tenía 10 hijos. Me gusta porque cuando el papá se va de viaje en el bote y no está con sus hijos, igual prepara 10 platos y 20 huevos y 10 cucharas”.

Con los más pequeños, que no están aún en edad de leer, y con los que van más lento, se trabaja el libro álbum sin texto para que puedan inventar la historia y vayan desarrollando así su experiencia lectora y ganando seguridad.

El rol del adulto mediador es generar un espacio de confianza para que el niño se tome el tiempo necesario para leer, apoyarle si tiene dificultades, y entablar un diálogo después para ayudarle a entender lo que leyó.

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La competencia 2016 del más lector de la biblioteca fue ardua. Mario Bravo y Constanza Quezada continuaron leyendo muchos libros hasta el final del año, incluso en los días en los que el resto de los niños andaban preocupados de los regalos de navidad y metidos en el ritmo de las vacaciones. Mario y Cony persistieron y continuaron asistiendo a la biblioteca para leer. Al final Mario fue el que más libros leyó. Y en la fiesta de premiación lució orgulloso su título de Súper lector del año 2016.